Sitios Webs eróticos vrs mi pareja

Sitios Webs eróticos vrs mi pareja

“Estaba aburrida en casa por las noches en los días que mi marido está de guardia, empecé a entrar a sitios web eróticos”.

Soy una mujer de 34 años de edad, heterosexual y felizmente casada.
Hace unos meses, estaba aburrida en casa por las noches en los días que mi marido está de guardia, empecé a entrar a sitios web eróticos.

Aunque fue difícil buscar sitios de contenido erótico y no porno, di con un blog de un muchacho el cual rápidamente me atrapó con su forma de escribir. He estado siguiéndolo desde que encontré su blog y no sé qué pensar ahora ya que sigo queriendo a mi marido como siempre, pero siento a la vez que me atrae este chico o más bien su forma de expresarse.
Es algo que me tiene la cabeza al revés ya que a veces, manteniendo relaciones con mi marido, pienso en este “chico” y eso me hace sentir mal por él.
Hace solo unos días, en una de sus entradas, hablaba de un sitio web erótico donde la gente sube sus relatos y él tiene una cuenta. Me faltó tiempo para entrar al sitio y ver la actividad del blog.

Cegada por ese deseo sexual hacia su forma de escribir, me registré e hice una cuenta mediante la cual contacté con él como usuario del sitio.
Ayer mismo escribí un relato en el cual de forma indirecta hablaba de él y lo mencioné como usuario.
Creo que he dado un paso más allá de la línea que podría ponerme a mí misma y veo que incluso he llegado a contactar con ese chico.  He pensado lo mucho que quiero a mi marido, y no es solo cuestión de cariño o amor ya que mi marido me atrae sexualmente de una forma increíble.

Creo que es que veo algo que me gustaría probar, es como si fuese algo que me falta. No sé cómo explicarlo.
Y ahí estoy, con un dilema y con la cabeza al revés, entre esto del sexo escrito con un desconocido y mi marido.

Confesión

Confesión

Hola, soy mujer, tengo 20 años y heterosexual. Hace un año y medio que lo dejé con mi pareja y desde entonces he mantenido diversas relaciones sexuales con muchos hombres. A veces me pongo a pensar y no entiendo cómo he podido haber hecho todo eso, incluyendo dos tríos con chicos distintos. Al principio no me daba cuenta del daño que me hacía ya que siempre decía que sí a todo, teniendo un poco de miedo al rechazo, a que si decía que no ya les dejara de gustar. Me empecé a dar cuenta de mi gran problema cuando decía que no a ponerme preservativo, con lo cual tuve muchas infecciones. Pero realmente me di cuenta cuando mi madre al ver que tenía muchas infecciones seguidas me dio su opinión sin tapujos, dejándome en mal lugar y con unas palabras un tanto desagradables. Me dio pena tener que abrir los ojos de esa manera, pero me ha servido para aprender a decir que no cuando algo no me gusta o simplemente cuando me estén haciendo daño. Por supuesto ya no mantengo relaciones sexuales sin preservativo

Confesión

Confesión

“…ya estando él en mi y yo en él, toda alta expectativa callo, supuse un dolor insoportable o ardor, pero no desde el primer momento fue agradable, debo confesar que esperaba un poco mas, no se si adrenalina o una pasión efímera pero desbordante, en realidad todo fue tan normal que mi sonrisa era entre sincera y dibujada.”

Hola, soy una joven de 19 años.desde muy pequeña he tenido una gran afinidad con lo sexual, supongo que por genética solemos tener ciertas tendencias. en general me considero heterosexual, aun no he tenido experiencias que evidencien lo contrario. en principio dudaba de mi tendencia sexual, ya que, los primeros tan famosos sueños húmedos en la pubertad involucraban escenas muy gráficas con personajes “asexuados” con respecto a sus genitales o en ocasiones hermafroditas, cada escena rosaba la locura y la desmesura de múltiples poses, orgías con siluetas irreconocibles, mujeres famosas como Rihanna o hombres griegos con genitales femeninos. después de haber superado la etapa de calenturas de adolescencia, pase a mis primeras experiencias sexuales, la pasaba tan bien que el coito no era lo primordial, lo deseaba con las fuerzas de mi instinto, pero mi mente se saciaba de las caricias y el rose, de la masturbación compartida y las miradas cargadas de travesura. hasta que cumplí los 16 años me conserve virgen, un día decidí con mi pareja de adolescencia pasar al siguiente nivel, llevar todas las primeras experiencias a un segundo plano y apoderarnos de lo que por naturaleza humana era nuestro, el placer de sentirse completamente uno del otro, conectarnos y marcar nuestra historia de por vida. esa experiencia fue bastante normal, muy de adolescentes, estábamos en la casa de él, sus padres en la otra habitación, no teníamos dinero para pagar algo exclusivo, así que procedimos, el me preguntaba con frecuencia si estaba segura, mi respuesta cada vez mas desesperada por la sed de la experiencia le contestaba que por supuesto (en ese entonces, no me imaginaba esa situación con ninguna otra persona). ya estando él en mi y yo en él, toda alta expectativa callo, supuse un dolor insoportable o ardor, pero no desde el primer momento fue agradable, debo confesar que esperaba un poco mas, no se si adrenalina o una pasión efímera pero desbordante, en realidad todo fue tan normal que mi sonrisa era entre sincera y dibujada. Mi sed quedo insatisfecha y mi pasión por la masturbación creció, lo hacia casi a diario, una o dos veces, supongo que era o es algo de la juventud. lo mas curioso, es que, cuando empece a tener otras parejas sexuales, y las experiencias incrementaban, al igual que los encuentros, nadie saciaba esa sed, por mas que disfrutaba los encuentros no llegaba al clímax, no experimentaba un exorbitante orgasmo. Mientras conocía a fondo una vida de sexo sin amor y sin el gusto de un candente encuentro, conocí a mi pareja actual, los dos somos jóvenes, no tenemos una relación tradicional, pero la disfrutamos tanto como podemos. cada encuentro es una maravilla y todo gracias a la comunicación y la empatía que generamos el uno con el otro. para ser sinceros la base de una buena relación y un encuentro satisfactorio es, aparte de la química generada en la primicia visual y social, una sinceridad, poder sin tapujo, contarle a la otra persona lo que le gusta y lo que le disgusta, lo que le gustaría hacer, lo que como persona no comparte, lo que se espera de la relación o de cada encuentro sexual. Espero que les agrade mi historia y supongo que varias personas se sentirán identificadas con respecto a sus primeras experiencias

Confesión: La sorpresa

Confesión: La sorpresa

Hola:

Te escribo para confesarte algo que he hecho recientemente y que, la verdad, me ha encantado.
En primer lugar, comenzaré por describirme. Soy una chica andaluza (España) de 23 años, tengo el pelo largo, moreno y liso, los ojos color miel, mido aproximadamente 1.70 y peso unos 50 kg, hago bastante deporte por lo que creo que tengo un buen cuerpo.
Llevo con mi novio desde que tenía 16 años y fue con él con quien perdí la virginidad y con el que me he iniciado en todo lo que al sexo se refiere.
Desde hace un tiempo mi novio me decía que le encantaría verme con otro chico que le daría bastante morbo verme disfrutar con otro, a lo que yo, lógicamente, me negaba.
Tras tanto insistir y tras todas mis negativas, mi novio me propuso hacer un trío con él y otro chico que el eligiese. Yo me volví a negar infinitas veces y él seguía insistiendo, por ello, para no escucharlo más, le dije que sí, que lo haría.
El sábado, mi novio me dijo que me vistiese muy sexy pero que nos quedaríamos en casa y así lo hice, me puse unos tacones, y un vestido negro corto con la espalda al descubierto.
Mi novio y yo nos preparamos una cena romántica y bebimos vino, el cual se me sube bastante a la cabeza. Cuando terminamos de cenar nos fuimos al dormitorio, nos tumbamos en la cama y empezamos a besarnos.
Al cabo de un rato mi novio me dijo que tenía una sorpresa para mi y me vendó los ojos.
Tumbada en la cama y con los ojos vendados, empezaron a besarme y a tocarme todo el cuerpo de una forma salvaje y desesperada, lo cual hacía que yo me excitase bastante. Al cabo de un rato, prácticamente me arrancaron el vestido dejándome únicamente en tanga pues no llevaba sujetador.
Me empezaron a acariciar el cuerpo y a morder los pezones, me quitaron el tanga y me empezaron a penetrar. Yo estaba excitadísima y gemía y gritaba pidiendo más.
En ese momento, me quitaron la venda de los ojos y vi que quien estaba sobre mi no era mi novio sino otro chico a quien ni siquiera conocía.
Me asusté ligeramente pero mi novio me dijo que esta era mi sorpresa, que continuase disfrutando como hasta ahora o más incluso, puesto que ahora él también iba a participar. Y así fue, estuvimos los tres juntos haciendo mi primer trío, lo que sin lugar a dudas, ha sido la mejor experiencia sexual que he tenido nunca.
Espero que os guste.
Confesión : El placer de la Margot

Confesión : El placer de la Margot

Siempre pensé que eso de los tríos y el sexo en grupo eran exageraciones del cine porno; que era imposible en la gente normal hacer esas cosas sin tener celos. Hasta que conocí a la Margot y a su novio.
Margot fue mi compañera en las prácticas laborales cuando terminamos la carrera de ingeniería y en esos meses platicamos mucho sobre cosas personales, llegando en una ocasión a hablar de sexo y fantasías eróticas.
Ella me habló de su deseo por estar con dos hombres, sentir las caricias y besos en diferentes partes de su cuerpo, que dos hombres la mamaban al mismo tiempo, pasar su lengua por dos penes y metérselos en la boca y al final sentir las dos vergas penetrándola, por delante y por detrás.
A medida que iba explicándolo se iba excitando y usando palabras subidas de tono. Esa vez igual me excité y por primera vez lo hicimos, algo que sabíamos que pasaría en algún momento, y pasó; estábamos solos en la casa que servía de hospedaje al grupo de externos ubicados en el proyecto donde hacíamos las prácticas y con facilidad terminamos compartiendo un 69 muy rico en el cual dejamos nuestros orgasmos.
Después de hacerlo conversamos un rato más y Margot habló de nuevo del sexo en trío y me preguntó si me gustaría hacerlo; le dije mi teoría, que los celos naturales de la especie humana hacían que eso fuera solo una ficción del cine porno y ella me dijo que si yo sentiría celos estando con ella y su novio; le dije que yo no, pero de seguro su novio sí.
No volvimos a hablar del tema hasta unos meses después; un día en que estábamos de vacaciones en nuestras casas, me llamó y me dijo que ella y su novio me invitaban a salir esa tarde, ir a una casita en la laguna de Apoyo, un lugar que les prestaba un amigo para quedarse a dormir; me puse nervioso, creí que era una de sus bromas, con su humor ácido, pero después oí en el teléfono una voz de hombre, su novio saludándome y diciéndome que me animara, que él no era celoso y Margot le había contado que ya lo habíamos hecho, que le diéramos gusto a Margot con lo linda persona que era.
Yo a él lo conocía de larguito, solo de hola y adios, pero al final me animé y salí de mi casa empacando lo necesario para esa noche. Margot y Róger me esperaban en la terminal de buses y salimos hacia Apoyo. Ellos llevaban unas botellas de licor para calmar mis nervios y llegamos a la casita ya cayendo el sol. Arreglar un poco, acomodarnos y ya al rato estábamos brindando por el placer de Margot, que lo primero que dijo fue “yo me encargo de todo esta noche, yo les digo que vamos a hacer”.
Ella inventó un jueguito de girar una botella y quitar algo de ropa a quien señalara la botella, además de un bailecito según la música que pusimos en un radio. Y así fuimos quedando sin ropa, al mismo tiempo que la excitación iba en aumento.
La Margot se acercó a Róger de espaldas y me hizo seña de acercarme, ella enmedio de los dos y nosotros besándola y acariciándola, Róger en el cuello y la espalda, yo en sus pechos, más grandes y más duritos con la emoción. Fui besándola hacia el vientre y de rodillas comencé a mamarla, pasando mi lengua por su clítoris con muchas ganas, mientras su novio hacía lo mismo en sus nalgas y sus piernas. Margot se fue por primera vez con lo que le hacíamos, pero quería más y nos llevó al borde de la cama, se sentó y mientras nosotros de pie quedábamos frente a ella, agarró nuestras vergas y comenzó a mamarlas, a meterlas en su boca, una por una, hasta que nos acercó más y se las puso juntas, abriendo la boca todo lo que podía para que entraran. “Mi amor, que tragona y deliciosa que sos” le dijo Róger y eso la excitó aún más, porque nos mamaba aún con más deseo hasta que quiso que la penetráramos; me empujó a la cama, para quedar acostado boca arriba, sacó el condón, me lo puso rápido y se enganchó sobre mi metiéndo mi verga en su vagina que estaba mojada y tibia; le dijo a Róger que se quedara de pie, detras de ella, que se pusiera un poquito de crema humectante en la verga, que se la metiera por el culo y con sus manos se abrió las nalgas para que él la penetrara por detras de forma más fácil.
Lo que pasó después fue increíble. Margot gritaba, gemía y se movía con fuerza, apretándose hacia mi para sentir mayor penetración en su vagina, pero también pegándose contra Róger para sentir su verga en el trasero; no se cuanto tiempo estuvimos en eso, la Margot gritaba y nos decía cosas, que quería sentir sus vergas adentro, que nos viniéramos con ella; y así terminó varias veces en orgasmos muy ricos. Yo, aun después de terminar, seguí moviéndome al ritmo de la Margot y creo que a su novio le pasaba lo mismo, porque nadie quería detenerse, con tanto placer que la Margot estaba sintiendo en ese momento.
Después de un rato más, la Margot se empezó a mover más despacio y a reirse con fuerza, se acostó sobre mi y agarró a Róger para que se mantuviera junto a ella, recostados los tres sobre la cama. Después nos reímos todos, con una risa de cómplices y nos quedamos acostados, la Margot en el medio y los dos apretados a ella. Soplaba un viento rico que venía de la laguna, un viento calmado y sin celos, que olía a placer, al aroma de la Margot y su fantasía.

autor: Soñador Despierto