¿Por qué me siento culpable?

¿Por qué me siento culpable?

culpaTodos hemos sentido culpa. Todos sabemos lo incómodo y a veces atormentante que es sentirse culpable. Uno no sabe dónde esconderse y no hay donde esconderse, porque uno no se puede esconder de uno mismo. Y lo peor es que uno mismo no puede hacer que se vaya. Necesita de las dis-culpas de otro.
La culpa es un constructo religioso que está arraigado en la cultura y nuestra forma de vivir. En otras partes del mundo donde la tradición no es la judeo-cristiana, el concepto de culpa no existe. Como la culpa ya está arraigada en la cultura, no importa si yo soy una persona religiosa o me criaron con patrones religiosos.

Dentro de la religión, si me siento culpable es porque pequé, es decir, hice algo incorrecto. Lo que se enseña es cuando yo hago algo malo, tengo que ir donde alguien a decirle lo que hice mal (confieso), esa persona es la encargada de liberarme de mis culpas (absolución) por medio de hacer algo que no me es agradable y que en general, no quiero hacer (una penitencia).Éste mismo patrón se cumple cuando nos sentimos culpables por algo con alguien más.

Lo peor de la culpa es que no nos permite hacernos responsables de lo que hacemos. Al generar la culpa una sensación de malestar, nos impulsa a hacer cosas incorrectas para deshacernos de ella. Las más comunes son:

Confesar: para quitarnos la culpa pero sin pensar en el sufrimiento que podemos causar a la otra persona.

Mentir: decir que no lo voy a volver a hacer, para que me disculpen pero sin tomar la responsabilidad por mis actos y el compromiso de vigilar mi mente en todas mis acciones para en verdad, no volver a hacer lo que hice.

Pagar penitencia: cuando yo pido disculpas sólo para quitarme la incomodidad, pero sin tomar responsabilidad de mis actos, me vuelvo compulsivo. Ante ésto, la persona que es la encargada de darme el perdón, se vuelve cada vez más exigente, me pone cada vez más penitencias hasta que la deuda se vuelve impagable.

Me quedo para que me castiguen: Incluso ante las deudas impagables, me quedo con la esperanza de que la absolución llegue algún día, pagando penitencia cada vez con menos ganas y más resentido por las exigencias de la otra persona.

• Empiezo a pensar que no me merezco: especialmente ser feliz. Ante esta creencia, me pongo y/o quedo en situaciones que no me permiten ser feliz.

En el caso de la persona agraviada, la culpa del otro y la creencia de que hay que confesar, dar absolución y pagar penitencia para poder disculpar, genera:

  • Incapacidad de disculpar: a la otra persona mientras nuestro dolor no ha sido sanado con el dolor del otro. Es decir, que el otro tiene que sufrir como yo sufrí. Y hay que estar claros que hay dolores impagables.
  • Genera deseos de venganza: En el esfuerzo inútil de sanar mi dolor con el dolor de otro. Si usamos ésta lógica, vos me haces daño, yo me vengo causándote dolor y vos tendrás que hacer lo mismo, hundiéndonos en un círculo imparable de venganzas sinfín.

Por el contrario, cuando ha habido una verdadera reflexión acerca de lo que hice que estuvo mal, tomo responsabilidad de mis acciones y los efectos que estas acciones tuvieron. Desde ésta reflexión puedo decir “Lo siento por esto que dije/hice que estuvo incorrecto”, sin desesperación y sin esperar reacción de la otra persona (el perdón es opción y decisión de la otra persona), responsabilizándome por lo mío y dejándole a la otra persona su parte de responsabilidad por lo que hubiera pasado y por su propio sufrimiento.

En éste caso, la persona agraviada logra darse cuenta que los resentimientos y el enojo sólo le hacen daño a ella misma y que el perdón no es para la otra persona, sino un gesto que la ayuda a recuperar su propia paz mental.

Cuando me siento culpable yo...

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Ana Salgado

About Ana Salgado

Psicóloga clínica especialista en terapia sexual y de parejas formada en la prestigiosa Universidad de Barcelona.
Divide su tiempo entre su exitosa práctica clínica, conferencias y su labor como columnista y bloguera.
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