Empieza una nueva etapa de Tu Sexo Sentido

Empieza una nueva etapa de Tu Sexo Sentido

Como se puede apreciar de mis últimos dos artículos, hace ya casi 3 años, me he sumergido en el mundo de la maternidad.

 

Muchas blogueras, cuando se van a ir o dejar de escribir por alguna razón, avisan. Lo siento por no avisar. La verdad es que el torbellino de la maternidad me agarró de sorpresa a mi también.

 

En éste tiempo he tenido 3 embarazos y he parido 2 niñas que han ocupado cada pequeño rincón de mi vida y succionado hasta el último instante de tiempo y, en general, he estado enfocada en mi labor de esposa y mamá.

 

El trabajo ha pasado a un segundo plano y ahora trabajo solo medio tiempo.

 

Luna, mi hija mayor, ya tiene 3 años y va ha empezado a ir al colegio. Maia, la menor, ya tiene 7 meses. Y ya no abran más hijos. Esa etapa está cerrada. Y de pronto me ha hecho falta mi primer hijo, éste blog y todos sus lectores.

 

Tengo tanto nuevo que compartir con ustedes. En medio del torbellino, terminé una formación de casi 3 años en Constelaciones Familiares. Una mirada nueva e innovadora con respecto a las relaciones entre seres humanos y que ha probado ser invaluable en el trabajo terapéutico y de sanación.

 

Al ser una mirada nueva y más amplia, complementa y nutre el enfoque de la mayoría de los temas que se han tocado en éste blog. Y la verdad es que tengo muchas ganas de compartirla con ustedes.

 

Todo este preámbulo para contarles que voy a estar escribiendo nuevamente y que eso me llena de alegría e ilusión. También intentaré ponerme al día y contestar todas las preguntas que me envían.

Con cariño,

 

Ana

Maternidad y sexualidad: El parto

Maternidad y sexualidad: El parto

Hacer un bebé y ayudar a un bebé a nacer se parecen un montón. Demasiado para la comodidad de algunos que se sienten incómodos con todo lo que no virginice la maternidad.

Si lo pensamos, a nivel biológico esto tiene todo el sentido: se liberan hormonas parecidas, se involucran las mismas partes del cuerpo (vagina, útero). Pero para poder verlo, por lo menos en el hemisferio occidental, tenemos que pensarlo mucho. Pasa que cuando pensamos en parto lo primero en lo que pensamos es en dolor. Read more

Maternidad y sexualidad: el embarazo

Maternidad y sexualidad: el embarazo

Maternidad y sexualidad están íntimamente relacionados. El ejercicio de nuestra sexualidad, en específico el sexo es lo que nos da la posibilidad de convertirnos en madre.

Por eso resulta tan extraño que se “virginise” tanto la maternidad. Nos incomoda pensar en las mujeres embarazadas, en la plenitud de su proceso reproductivo, como seres sexuales.

El cuerpo de la mujer embarazada está hecho para la sexualidad. Es, de una forma poco convencional, un cuerpo sexualizado: los pechos crecen, los genitales se llenan más de sangre y por tanto la vagina lubrica mejor, la piel y el pelo resplandecen y nos hace ver especialmente bonitas. Es la manera de la naturaleza de fomentar el acto sexual. Read more

Tener un hijo gay

Tener un hijo gay

La normalización de la homosexualidad en los medios hace que a veces uno se olvide de la homofobia que permea a la sociedad en general, a la gente real.

Esta fantasía en la que vivo la mayor parte del tiempo se estrella de cuando en cuando con la realidad cada vez que llega un padre y/o madre de familia a consulta por tener un hij@ homosexual.

Generalmente vienen además, en medio de la crisis, con una enorme cantidad de sufrimiento y confusión con dos objetivos: Read more

Homosexualidad: Medios, leyes y familias

Homosexualidad: Medios, leyes y familias

La homosexualidad es una tema cada vez más normalizado. Entre la normalización mediática del tema (cada vez es más común una pareja homosexual como protagonista de series de TV) y las victorias legales (el matrimonio gay ya es legal en muchos países de Europa, Latinoamérica y en Estados Unidos) la comunidad LGTBI tiene mucho que celebrar. Enhorabuena!

Sin embargo, detrás de todos estos magnos eventos, están las historias particulares. Y aquí todavía hay mucho por hacer.  Hay pocos temas (tal vez la masturbación sea el único) que genere tanto crispamiento en un padre de familia como la homosexualidad, posible o comprobada de su hijo o hija. Read more

Beneficios de los ejercicios kegel para la sexualidad compartida

Beneficios de los ejercicios kegel para la sexualidad compartida

Los ejercicios Kegel tienen muchos beneficios para sexualidad compartida. Para la sexualidad compartida, algunos de los beneficios de tener el musculo pubocoxígeo (o musculo PC) fortalecido (que es el resultado de hacer ejercicios Kegel) son:

  • Incrementa la fricción entre las paredes vaginales y todo lo que se inserte entre ellas, por lo que la penetración vaginal se vuelve más satisfactoria para ambos miembros de la pareja. Read more
¡Feliz (o no tan feliz) Aniversario!

¡Feliz (o no tan feliz) Aniversario!

Los seres humanos obtenemos gran tranquilidad en la rutina. Saber que va a pasar, para donde voy y que se espera de mí nos da una gran sensación de seguridad. Todo este paraíso rutinario se altera durante las fiestas. Hay muchas películas de Hollywood que nos advierten de este fenómeno, el stress de las fiestas.

En el caso de las relaciones de pareja hay dos fechas especialmente estresantes en este sentido.  El día del aniversario y el fatídico día de San Valentín.

Aquí de nuevo sale Hollywood a relucir. Tanta película con Meg Ryan nos ha llenado la cabeza con expectativas que es muy poco probable que se cumplan. Pero, si este es el hombre de mi vida, ¿como es posible que no sepa exactamente lo que yo quiero?

Y aquí entramos en un dilema: Por una parte, quiero la reproducción exacta de aquella escena de “Kate and Leopold” donde ella, una mujer moderna (como todas nosotras) regresa de un ajetreado día de trabajo y se encuentra con que su príncipe azul (de la era victoriana, que es la única época en la que existieron, muy a nuestro pesar) le tiene organizada una romántica cena a la luz de las velas y bajo las estrellas. Y por otra parte quiero que todo esto se le ocurra a él, porque si se lo digo directamente, pierde la magia. Que no daríamos por que nos leyera la mente!

Bueno, como eso no va a suceder, por lo menos no por ahora, se vuelve necesario que hagamos algo para poder conseguir lo más cercano a lo que deseamos y no terminemos en la típica cena + típico sexo (Ah! Porque hay que tener sexo, sin importar que tan cansadas y sin ganas estemos después de tanto ajetreo y estrés por las fiestas) de todos los años, pero sin tener que dar instrucciones que le quitan la magia y la espontaneidad a la ocasión.

En estos casos, lamentablemente, toca decidir qué es más importante y que prefiero: la espontaneidad o una escena predeterminada. Si voy por la espontaneidad, entonces me tengo que dejar llevar y lograr recibir lo que la otra persona quiera y pueda darme y tomar el riesgo de que eso incluya la nada (sí, NADA). Si lo que quiero es algo específico y eso específico ya sé que no se le va a ocurrir a la otra persona, pues tengo que soltar la espontaneidad y darle la receta como de cocina.

No se puede tener todo en la vida, pero si podemos escoger cómo queremos pasar nuestros días especiales.

Los besos

Los besos

pasionLo mejor de la adolescencia son los besos. Besos sin más, de esos maratónicos,  si son escondidos tanto mejor, que te ponen la piel de gallina. Más adelante, ya uno se  complica y los besos se pierden en “besos y algo más…” o más triste, se vuelven “preámbulo al sexo” en vez de ser lo que en realidad son: un placer en sí mismos.

Los besos son maravillosos porque no nos complican: se pueden dar en cualquier lugar, son socialmente aceptables, no necesitamos ninguna parafernalia y pueden ser tan apasionados, tiernos, sensuales, largos o cortos como queramos.  Podemos transmitir  todo tipo de mensajes y emociones con ellos.

Por eso es una lástima que, con el tiempo, los besos y la práctica de besarnos a como se debe se pierde. Me impresiona la cantidad de adultos emparejados que llegan a mi consulta que nunca se dan un beso de adultos, como dios manda, con lengua, largos, apasionados, mojados, de esos que te quitan el aliento y te dejan con ganas de más.  Algunos incluso tienen sexo, pero se dan un par de besos, si acaso, sólo por cumplir con el requisito.

En vez de los buenos besos, la mayoría de los adultos que veo besándose se limitan a darse esos besos “de gallina”, de picos. Y no es que sea malo, pero mi observación es que la mayoría de esos besos se dan casi que por costumbre, para saludarse, pero sin ninguna intención. Son solo un requisito y esos son los peores besos.

Prevención del abuso sexual infantil: la educación

Prevención del abuso sexual infantil: la educación

Como comentaba en el artículo anterior, para prevenir el abuso sexual infantil lo más importante es enseñarle al niño el autocuido y la capacidad de decir que NO a una persona que sea mayor que él.  Y señalaba que lo que se enseña en la gran mayoría de los hogares es que los niños han de obedecer sin pensar a los adultos.

No se puede enseñar esto al niño y después esperar que salga otro comportamiento cuando sea necesario y entonces lo hago vulnerable al abuso.

Para poder revisar si le estamos enseñando al niño lo que queremos enseñarle, hemos de reflexionar sobre lo siguiente:

  • ¿Qué le estoy/estamos enseñando a nuestros hijos sobre su persona/ respecto a las demás personas/ sobre el mundo?
  • ¿Qué le queremos enseñar a nuestros hijos sobre su persona/ respecto a las demás personas/ sobre el mundo?

Para ver si hay coherencia entre ambas o si, peor aún, ni siquiera lo he pensado.

  • ¿Tratan de enseñar a sus hijos lo que ustedes no son o lo que ustedes son?

Esto es lo más común. Queremos que nuestros hijos sean felices pero nosotros somos miserables, sufridos y sacrificados. O que ellos sean ordenados y nosotros no lo somos. Y finalmente, los niños no aprenden lo que el adulto les dice, sino lo que el adulto le enseña con su ejemplo.

Si lo que intentamos enseñarle al niño es a ser obediente,  siendo la obediencia el cumplir sin cuestionar todo lo que yo (un adulto) le diga, el niño no aprende a pensar, a hacer lo que es mejor para él y todos los involucrados, a tener criterio o iniciativa.

Obviamente que si el adulto logra que el niño sea obediente, el niño va a ser un “buen niño”. Esto porque durante la infancia lo más importante para un niño son sus padres. Sin embargo, cuando crecen, hay otras personas más importantes, los amigos, la pareja. Y después nos quejamos de que el niño hace todo lo que los otros hacen, en la adolescencia. Bueno, pero si nosotros eso enseñamos, el niño ya crecido, no va a poder hacer otra cosa.

Y en el caso de enfrentarse a un adulto que le diga que haga o se deje hacer cosas inapropiadas, el niño no va a encontrar la fuerza interior para decir que NO, porque nunca aprendió.