¿Cómo tomar una decisión?

¿Cómo tomar una decisión?

decisionesNuestra vida es una cadena de decisiones. Tomamos decisiones todo el tiempo, todos los días. Desde que me despierto, decido entre la opción de levantarme o la opción de quedarme durmiendo un poco más. Incluso si pienso que “tengo que” levantarme, la opción de no hacerlo existe (y hay muchos que deciden quedarse dormidos, a pesar de “tener que” hacer diferente). En éste sentido, incluso no decidir se convierte en una decisión. Read more

¿Por qué me siento culpable?

¿Por qué me siento culpable?

culpaTodos hemos sentido culpa. Todos sabemos lo incómodo y a veces atormentante que es sentirse culpable. Uno no sabe dónde esconderse y no hay donde esconderse, porque uno no se puede esconder de uno mismo. Y lo peor es que uno mismo no puede hacer que se vaya. Necesita de las dis-culpas de otro.
La culpa es un constructo religioso que está arraigado en la cultura y nuestra forma de vivir. En otras partes del mundo donde la tradición no es la judeo-cristiana, el concepto de culpa no existe. Como la culpa ya está arraigada en la cultura, no importa si yo soy una persona religiosa o me criaron con patrones religiosos. Read more

Lidiando con mis tendencias

Lidiando con mis tendencias

tendenciasTodas las personas nacemos con tendencias, actitudes o actividades a las que nos sentimos naturalmente atraídos con intensidad. Estas tendencias pueden ser de lo más variadas (a tener pensamientos obsesivos, a mentir, a tener conductas sexuales incorrectas, a apegarnos a las cosas, el dinero o las personas, a seguir las sensaciones agradables del momento, chismear y un GRAN etcétera) y cada quien debería estar enterado de las propias. Read more

¿Porqué no puedo dejar de hacer lo que hago?

¿Porqué no puedo dejar de hacer lo que hago?

poruqe no puedo dejar de hacer lo que hagoNo nos gusta pensar en nosotros de esa manera, pero los seres humanos pertenecemos al reino animal. Como tales, la base de nuestras acciones son, sin excepción, las emociones que experimentamos. Por acciones no me refiero sólo a las cosas que hacemos físicamente (leer este artículo, por ejemplo) también a las acciones verbales (lo que decimos) y a las mentales (lo que pensamos). De las tres clases de acciones, las más importantes son las mentales, porque todo lo que hacemos o decimos lo hemos pensado, aunque sea un instante.

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Es que él me hace enojar

Es que él me hace enojar

Estaba almorzando en un lugar público y llamó mi atención la historia que reportaba un noticiero de la nota roja. Era una historia de violencia en donde un hombre explicaba las razones por las que había dado  una brutal paliza a su cónyuge. Según él, “ella se lo había buscado” porque lo hizo enojar al no hacer lo que él le pedía.  Me fijé en las reacciones de los demás comensales y todas eran de desaprobación.

Lo peor es que todos pensamos lo mismo que ese hombre en la televisión, que las acciones, gestos, palabras u omisiones de los demás son la fuente de nuestros enojos. Esta creencia genera en nosotros:

  1. Una reacción, generalmente basada en “se lo buscó por hacerme enojar”.
  2. Un deseo de vengarnos de la persona que nos hizo sentir mal a nosotros.
  3. La evasión de la responsabilidad sobre nuestras propias emociones y las acciones que realizamos cuando las seguimos.

El enojo nos genera sensaciones desagradables que no experimentamos porque no nos conectamos con una sensación corporal y como consecuencia pensamos que es desde afuera que viene la sensación. Read more

El doble mensaje

El doble mensaje

doble mensajeA las mujeres, desde muy temprano en la vida se les dan mensajes negativos acerca de la sexualidad: eso es malo, feo, doloroso, te hace ser vulnerable ante el hombre y hay que evitarlo a toda costa, que a la que le gusta es una mujer de dudosa moral y reputación.

Sin embargo, cuando se casan el mensaje se vuelve el que deben “cumplirle” al marido para que “no se busque otra”.

Así, las mujeres deben entonces cambiar súbitamente de forma de comportarse: de la guardiana de la virginidad y el decoro, la que se resiste a la peregne búsqueda del varón por sexo, a la que debe estar siempre dispuesta, abierta, disponible para los  contantes deseos del esposo.

Algunas logran hacer el cambio, pero la gran mayoría tienen dificultades para ajustarse. Lo confirman las altísimas estadísticas que tenemos con respecto a disfunciones sexuales femeninas. 7 de cada 10 mujeres en Nicaragua reportan algún tipo de disfunción sexual en algún momento de sus vidas: falta de deseo, la incapacidad de alcanzar orgasmo y dolor durante la penetración son las más comunes. Read more

El perdón

El perdón

el perdon 1Uno de los temas que más se dificulta a la hora de sanar las heridas que hemos ido acumulando en el transcurso de la relación de pareja, es el tema del perdón.

Una de las barreras más comunes para el perdón es el típico “porque voy a perdonar, sino me ha pedido perdón”, en este sentido, ayuda considerar que:

  • El perdón, contrario a la creencia popular, es algo que uno debe hacer por uno mismo, no es un favor para la otra persona.
  • La capacidad de perdonar viene de lograr darse cuenta que el único que sufre con el resentimiento que tiene (y que no perdona) es uno mismo.
  • Ya que el perdón es algo que yo hago por mí mismo, no tiene nada que ver con lo que la otra persona haga. Es decir, que no requiere que el otro pida perdón ni deje de hacer nada.

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Las hormonas del amor

Las hormonas del amor

El amor, el sexo y las relaciones que surgen de estos están impulsados por hormonas que invaden nuestros cuerpos y cerebros en casa etapa de los mismos. A mí me parece un tema fascinante.

Cuando nos enamoramos, la culpable es la dopamina. Esta es la responsable de lo que llamamos “amor romántico”, es decir, la primera etapa del enamoramiento.  En los enamorados, la dopamina:

  • incrementa y mantiene constante la concentración en el ser amado (no podemos concentrarnos en otra cosa)
  • enfoca la atención extremadamente
  • dirige el comportamiento hacia alcanzar una meta (estar con el ser amado)

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No soporto a mi nuera

No soporto a mi nuera

Es parte de la cultura popular el saber que la relación suegra-nuera es una de las más frágiles que existen. Son dos mujeres, lo que por sí genera rivalidades y competencia, dos madres con ideas particulares acerca de lo que es bueno para los niños, dos amas de casa con ideas distintas acerca de cómo debería llevarse una casa y además, dos mujeres batallando por el afecto, el tiempo, la atención de un mismo hombre.

Con todos estos factores en contra, surge la pregunta: ¿Pueden dos mujeres amar al mismo hombre y aun así, llevarse bien? Si tenés la esperanza que sí, tomá en cuenta estas recomendaciones Read more